Lesiones musculares

El 50 % de las molestias que sufren los atletas durante su carrera deportiva son provocadas por lesiones musculares

Por Yolanda Fuentes / Doctora en Medicina del deporte

Nos centraremos en este artículo en las lesiones musculares, que ocurren mientras practicamos la carrera, ya que son muy frecuentes (50% de las molestias en atletas). Estas lesiones van, desde la simple mialgia post esfuerzo, hasta el desgarro y rotura visible clínicamente. Es una patología benigna que muchas veces se descuida por parte del atleta y otras veces por el profesional sanitario, con las consecuencias de recaídas, dolores residuales, hipotonía, etc. Por esta razón hemos elegido el tema de lesiones musculares.

Las lesiones musculares principales en el corredor, son las que afectan sobre todo a los miembros inferiores. En primer lugar a los músculos de la pantorrilla, en especial gemelo interno (que es el punto débil de la musculatura del corredor).

En momentos de sprint o aceleración serán los isquiotibiales (parte posterior del muslo) los que se lesionan con más frecuencia, y por último con menor frecuencia las lesiones del cuadriceps (parte anterior del muslo), que suelen aparecer en esfuerzos de desaceleración (en descensos largos o pronunciados, o en la llegada de un sprint).

Las lesiones musculares sobrevienen debido a unos factores de riesgo: Balance muscular no adecuado, déficit de elasticidad, alteración higiénico-dietética, desórdenes histo-químicos, mal apoyo, gesto deportivo incorrecto, descanso insuficiente, dormir pocas horas, tipo de suelo, tipo de zapatillas, condiciones físicas, series mal realizadas, calentamiento insuficiente.

Cuando el músculo es sometido a una tracción superior a la que debe soportar. / Higiene de vida incorrecta: tabaco, alcohol, café. / Factores individuales: sexo, edad, fragilidad constitucional, sobrepeso, pies planos, cavos, dismetrías de caderas, etc./Desequilibrio muscular, cada músculo trabaja en simbiosis con un músculo antagonista. Por ejemplo, el cuadriceps (músculos anteriores del muslo) y los isquiotibiales (músculos posteriores del muslo). 

Si uno de los grupos musculares está más desarrollado que el otro, el riesgo de lesión crece

Condiciones atmosféricas, clima: frío y húmedo/Realizar entrenamientos intensos en días seguidos sin descanso.

Ausencia de estiramientos, sobretodo posterior a la carrera. Los huesos de la pierna (tibia y peroné) están protegidos por dos grupos musculares: por detrás los músculos de la pantorrilla, extensores, que terminan en el tendón de Aquiles y por delante los músculos pretibiales, flexores. La carrera, tiende a potenciar los músculos extensores posteriores a expensas de los flexores anteriores. Esta característica favorece la tensión de los músculos (fuertes) posteriores y el debilitamiento de los músculos débiles (anteriores).

La prevención consiste en muscular los flexores y los estiramientos de ambos grupos musculares.

Tipos de Lesiones Musculares. 

Rampa o calambre: contracción brusca y pasajera de ciertos fascículos o fibras musculares. Suele ser muy dolorosa y cede espontáneamente en unos segundos. Muy frecuente en corredores deshidratados, por desórdenes histoquímicos (potasio, magnesio, calcio), sudoración excesiva, vómitos, diarreas. El músculo se encuentra saturado de impulsos eléctricos a los que no puede hacerles frente. Durante una competición que nos estresa, o en la que nos hemos puesto el listón muy alto, nos bloqueamos antes de la misma y se produce un descenso del umbral de excitabilidad de las neuronas motoras. En estos casos el tratamiento es más psicológico que físico. Por movimientos excesivos, inusuales, permanecer mucho tiempo en la misma posición (sentado por ejemplo).

Exposición a frío, anemia, déficit de vitamina E, medicación diurética. A2. Dolores musculares: muchos de nosotros hemos tenido dolores musculares que ceden espontáneamente al 2º o 3º día tras una carrera. Algunos estiramientos al final de la competición y un suave trote hacen que desaparezca.

Esto es debido a una sobrecarga de toxinas en el músculo, por la gran solicitación del mismo. Aunque estas molestias se dan más en debutantes o en personas que no entrenan con asiduidad. 

Contractura: Los músculos no están totalmente relajados, se encuentran en un estado de tensión ligera y permanente llamada tono muscular. La contracción muscular es debida a un exceso de tono muscular. Hablamos de contractura de una parte del músculo, cuando secundaria a un ejercicio violento, sprint o un sobreesfuerzo, notamos (probablemente al día siguiente y no en “caliente”) un dolor muscular. Es la expresión clínica de una asfixia muscular, localizada, con disfunción motora y dolor a la palpación.

Tanto el estiramiento como la contracción del músculo son dolorosos. Si no se controla, puede llevar a una lesión más importante del músculo.

Traduce un desorden histoquímico, una alteración del metabolismo y la química del músculo.

Como definición de contractura: es un estado de endurecimiento, que suele ser de corta duración y se produce en la porción muscular propiamente dicha, en un punto que fue contusionado ocasionalmente o mayormente sobrecargado. 

Elongación: Lesión reversible, se manifiesta como un dolor moderado que se recupera en unas horas, no le impide al corredor terminar la carrera, hay dolor difuso del músculo afectado. Es un estiramiento de fibras musculares sin rotura, y por tanto sin hematoma, el período de recuperación es de 5 a 10 días, asociados a antiinflamatorios locales y generales. La diferencia con la contractura la establecerían las pruebas de diagnóstico por la imagen. A veces puede ser sin lesión anatómica.

Distensión: Expresión dolorosa de una zona muscular localizada, con lesión anatómica, con hemorragia más o menos importante. Puede llevar a Rotura Fibrilar correspondiente a la rotura de un número importante de fibras o fascículos musculares, con retracción de éstas, impotencia funcional, dolor vivo, lacerante, agudo y violento, que impide incluso apoyarse sobre la pierna afecta. A veces se siente como una puñalada, obligando a parar inmediatamente por la impotencia funcional. El miembro afectado se inflama y puede aparecer una equimosis (hematoma,

“moratón”), testigo de un sangrado muscular más profundo, que puede aparecer unas horas después, con hemorragia local más o menos importante, su recuperación dura de 3 semanas a 2 meses. 

Rotura o Desgarro muscular: Dolor importante con impotencia funcional completa, disminución de la fuerza muscular y hemorragia asociada. Es la lesión parcial o total del músculo, por la sobre extensión del mismo o un esfuerzo repentino (movimiento rápido en giros, saltos, forzar), se desgarra, con la percepción a veces de un “crac”, clínicamente se inflama la zona evidenciándose una tumefacción encima de la rotura, y el músculo retraído.

La rotura puede ser parcial con dolor por encima del punto de rotura, que desaparece al ceder la presión, se palpa un ligero abollamiento y rotura total se nota un abollamiento profundo, dolor repentino e intenso al mover el músculo afectado. Y puede aparecer un hematoma incluso a los pocos días de la lesión.

Con el reposo activo de dos meses normalmente se recuperan, y son raras las que terminan en quirófano. En el caso de los músculos isquiotibiales (parte posterior del muslo) tienen tendencia a retraerse, por lo que se fatigan debido a la contracción repetida en esfuerzos, en las series, o también en las distancias largas. Según las estadísticas se lesiona más el bíceps femoral en su porción larga, y en segundo lugar el semitendinoso, si no se trata correctamente el dolor puede irradiarse a diferentes zonas de toda la pierna.

Consejos para prevenirlas: Parar la actividad física que lo ha provocado. No debe emprenderse hasta que el proceso de curación haya concluido y desaparezcan las molestias. No competir hasta encontrarse bien en un entrenamiento intenso/ Alicar frío local (hielo, bolsa de guisantes congelados, etc.).

El músculo es capaz de regenerarse, por lo que es muy importante, tras la lesión muscular, limitar al máximo el edema y el hematoma, con la compresión, (Calcetines de compresión gradual). Inmediatamente tras lesión crioterapia, y tratamiento que facilite el drenaje de la zona lesionada. Para posteriormente pasar a calor según el tipo de lesión./ Ser escrupuloso con los plazos de recuperación, para evitar recaídas./ No agotarse ni en las sesiones de fisioterapia ni en los tratamientos./ Muscular equilibradamente todos los grupos musculares flexores y extensores sobretodo.

Antes de competir entrenar la velocidad, la fuerza y la potencia. 

CONCLUSIONES

La patología muscular tratada correctamente se recupera en la mayoría de los casos.

Inmediatamente a la lesión, crioterapia y compresión elástica evitará el hematoma./ La vuelta a correr será progresiva y personalizada, reeducación de la zona lesionada, movimientos excéntricos suaves, posteriormente deportes de descarga (natación, bici), musculación ligera, trabajo propioceptivo (plato de Freeman, como el que se ve en: http://www.championchip.cat/lliga2007/medicina/aquiles. htm#CAPITULO9).

/ Evitando la fatiga excesiva, la musculación y el trabajo de fondo se continuarán hasta que estemos totalmente recuperados.  

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